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Todo eso ocurrió hace cinco meses, mis primeros cinco meses vampíricos. Ahora casi estamos en navidad y ya empiezo a tener una idea bastante clara sobre de qué va esto de ser un vampiro. Me he visto todas las pelis de vampiros que he encontrado en el emule y he sacado las siguientes conclusiones: 1. Según las pelis los vampiros estamos muertos. Chorrada. Es evidente que yo no estoy muerto. Mi corazón late y aunque estoy más frío de lo normal, sobre todo si llevo más de tres días sin alimentarme, tengo un cuerpo vivo, y yo diría que cuando se pone el sol más vivo que el de los demás. 2. Somos hijos de Satanás, del diablo. Chorrada. Yo sé lo mismo del diablo que los mortales de Dios. O sea nada. 3. Los rayos de sol nos hacen arder en llamaradas. Chorrada. Como ya he dicho lo único que le pasa a un vampiro bajo el sol es que es tan débil y vulnerable como los mortales, de ahí que sea peligroso para nosotros, pues si alguien sabe que eres un vampiro, puede terminar contigo durante el día con suma facilidad. 4. Además me reflejo en el espejo con total normalidad, me encantan los crucifijos, un día metí los dedos en la pila de agua bendita de la Catedral de Sant Pierre en Rabat, no me gusta el ajo, pero sólo porque da mal aliento, y ni de coña necesito que me inviten a entrar en una casa para poder entrar, esto último me parece la chorrada más alucinante de todas. 5. Sólo nos podemos alimentar de sangre. Esto, por desgracia, sí que es verdad. Afortunadamente no necesitamos beber todos los días, o al menos yo no. Por lo visto vampiros más antiguos y glotones si que matan a diario para satisfacer su sed de sangre, pero yo con beber un par de litros a la semana estoy bastante bien. No es necesario que sea sangre de humano, la de los animales vale, y no hace falta matar para alimentarse, ya os contaré otro día los trucos que tengo yo para no tener que convertirme en un asesino en serie, lo cual terminaría trayéndome problemas con la policía de Marruecos, que no es demasiado simpática. La verdad, para seros sincero, lo de la necesidad de sangre es lo que peor llevo. No puedo comer ni beber nada que no sea sangre, tengo a veces verdaderos problemas para ocultar el hecho de que no como. Tengo incluso que vomitar a escondidas para que mi padre y Laure no se cosquen del asunto. Y echo de menos el chocolate y los helados. Aún así, para que lo entiendas, multiplica por cien tu pasión por tu alimento favorito (por ejemplo el chocolate) y piensa en que tras una semana sin comer nada, lo lames sobre el cuerpo desnudo de la tía más buena que puedas imaginarte, algo así es lo que sentimos los vampiros cuando nos damos el atracón sanguíneo. 6. Podemos volar. Chorrada. Por desgracia no podemos volar, o al menos yo no puedo. Somos rápidos que te cagas, damos unos saltos que ni los de la peli Tigre y Dragón, eso sí, pero volar, volar, no 7. Podemos convertirnos en humo y animales. Semi-chorrada. En humo no, que yo sepa, ni en viento, ni en agua ni en cocacola, pero parece que los vampiros más antiguos sí que pueden convertirse en lobo o murciélago (y así poder volar) e incluso se habla de que un vampiro en el siglo XIX (pero tenía más de 3000 años) podía convertirse en tigre y león. Yo intento, por ahora de manera infructuosa, aprender a convertirme en gato. 8. Tenemos colmillos y uñas retráctiles. Esto hay que aclararlo. He visto en las pelis que de manera un poco ridícula nos salen unos colmillitos puntiagudos con los que hacemos dos lindos agujeritos en el cuello de la víctima y chupamos la sangre tan ricamente. Te cagas de la chorrada. La boca de un vampiro se transforma completamente para cazar, el arco dental se amplía y todas las piezas dentales se convierten en algo intermedio entre la boca de un leopardo y un tiburón, una verdadera pasada, y no hacemos precisamente “dos agujeritos”, de una dentellada abrimos la carne, desgarramos las arterias y a tragar a borbotones. Realmente, una guarrada, os lo aseguro. Y con las uñas ocurre los mismo, salen dos o tres centímetros de los dedos y son afiladas y de una dureza de acero. El otro día se me olvidó que era por la mañana y me jodí una uña en el insti cuando tenía la intención de destrozar el plinton tras la clase de gimnasia. No soporto la gimnasia, si el Trol (el profe de gimnasia) supiese lo que puedo hacer de noche… 9. Los vampiros somos seductores, ligones, bisex y muy buenos en la cama. Tengo que admitir que aún soy virgen (aunque espero que por poco tiempo) y además creo que sólo me van las tías. No tengo ni idea de si esto del vampiro superseductor es verdad o también una chorrada. 10. Somos inmortales, pero se nos puede matar con una estaca en el corazón y cortándonos la cabeza, además de achicharrándonos con fuego. Este asunto me da un poco de grima. Pero parece que más o menos es así. Lógicamente no he probado a clavarme una estaca en el corazón ni a cortarme la cabeza. Pero el otro día estuve haciendo experimentos autodestructivos y de autolesión y conseguí resultados alucinantes. Otro día os lo cuento, ahora me voy que tengo clase de inglés y llego tarde. continuará… © j.g. |







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