Un vampirito sudado, eso estoy hecho. Me olfateo las axilas en las que no consigo ni de coña que me crezcan pelos. Parece que no huelo. Sudo, lo cual queda fatal en un vampiro. Mi padre dice que me corte el pelo, pero me niego. Las temperaturas mínimas jamás bajan de 18 grados, eso me gusta, pero por el día hace calor y humedad. Esto es el Trópico de Cáncer. Desde ahora seré un vampiro tropical
Fue de un día para otro. Acababa de pasar la navidad y mi padre se descuelga con que qué me parece la idea de irnos a vivir al Caribe. Yo le dije de broma que me parecía fantástico, y él dice que no es una broma, que es la oportunidad de su vida, que supone ascender de cónsul a embajador en su carrera diplomática. Y que Santo Domingo es una bonita ciudad y que patatín y que patatán.
- Papá, ¿por qué coño me preguntas mi opinión si tú ya has tomado la decisión?
- Álvaro cariño …
- Vale, vale, no voy a discutir si tú ya has tomado la decisión, y no me llames Álvaro, me llamo Hemo. Ni cariño, que no soy tu bebé ni tu novio.
Quince días después de esa conversación ya estábamos aterrizando en el aeropuerto internacional Las Américas de Santo Domingo. Y al día siguiente en la casa que la Embajada tiene en la Ciudad Colonial para uso particular del embajador. Lo único bueno de este cambio en mi vida es que Laure, la novia gabacha de papá ha pasado a ser novia gabacha a 7000 kilómetros de distancia, lo cual no está nada mal. Mi padre dice que a lo mejor consigue que la trasladen aquí, aunque lo dudo, pues papá es un mujeriego y por aquí se ve cada mulata que quita el hipo.
Pues así están las cosas. Aquí tenéis, a este pobre Hemo Lilitu desconcertado en un nuevo país del que aún apenas nada conoce. Mi padre me ha matriculado en el Liceo Francés. Dice que así no perderé mi nivel de gabachuá. Me incorporo la semana que viene. Aterrorizado estoy, ya os contaré.
Lo que más me preocupa ahora son mis problemas digamos “alimentarios”. Llevo ya cuatro días aquí y esta noche o a lo más mañana tengo que salir de caza. En Casablanca ya tenía más o menos organizada la cosa. Solía visitar una granja de corderos y ya me había casi acostumbrado a volver con la boca sabiendo a lana. Lo de corretear por el parque cazando ratas y ardillas era un asco, y no me gustaría tener que hacerlo salvo en circunstancias desesperadas. Y en cuanto a matar a personas, pues algo dentro de mí me dice que tengo que volver a hacerlo, lo llevo en la sangre, jejeje, pero aún estoy un poco traumatizado por el tipo que me cargué en el parque. Lo que sí que he notado, nada más bajar del avión de Iberia que nos trajo aquí, además de la bofetada de calor húmedo con que te reciben estos países, es un olor delicioso en el aire. Al principio yo no sabía qué era, pero se fue haciendo más denso y delicioso conforme el coche que nos envió la Embajada para recogernos en el aeropuerto se adentraba por los barrios populares al norte de la Ciudad Colonial. Y ayer por la tarde, cuando salí a dar un paseo por ni nuevo barrio, se resolvió el enigma del olor.
Llevaba una hora caminando, por la calle El Conde, el Parque Colón, la calle Las Damas, la Plaza de España, y de regreso a casa, ya cansado, comenzaba a anochecer y me senté un rato en una plaza donde hay una estatua de un tal Juan Pablo Duarte que no sé quien es. Apenas había nadie, tan sólo un grupo de hombres alrededor de una mesa improvisada jugando al dominó. No lo vi venir, yo miraba de lejos la partida de dominó, y me dí cuenta de que estaba viendo y oyendo las manos sobre las fichas como ve y oye un vampiro, no como hace un momento antes de que se ocultase el sol. El caso es que estaba allí, sentado sobre sus talones, arrodillado ante mis pies calzados con zapatos negros.
Es minúsculo, con unos ojos enormes que me miran sin parpadear y una carita redonda. Es un limpiabotillas, un niño de unos 9 o 10 años, un negrito descalzo, con unas bermudas descoloridas y una camiseta rota de tirantes. Me contempla desde abajo, y luego mira tristemente hacia mis zapatos que están un poco polvorientos. A mí nunca en la vida me han limpiado los zapatos en la calle, y eso que en Casablanca había cientos de limpiabotas. No me gusta. Pero mi olfato de vampiro paraliza a mi lengua que estaba a punto de despedir al niño. Le sonrío y él, inmediatamente radiante de alegría, abre su cajita de madera y comienza a agitar su cepillo sobre mi zapato, de una manera muy graciosa, compensando con la otra mano el movimiento para no perder el equilibrio sobre sus talones descalzos. Y es ahí donde tengo la revelación del olor de La Hispaniola, que es como me ha dicho mi padre que se llama esta isla. Del pequeño cuello del niño, de sus orejitas redondas y de color chocolate, se desprende uno olor que solo puedo definir como de “un dulzor resplandeciente”. La mezcla racial de esta isla, los genes mezclados y en revoltijo de indios taínos, españoles y negros africanos, ha destilado una mezcla racial que desprende un elixir extásico para la delicada nariz de los vampiros. En ese momento, comprendo ese olor de fondo de la isla. Es la primera noche que estoy fuera de casa al anochecer, y el dolor de mis dientes, el sonido que literalmente oigo de la sangre que fluye por el precioso y pequeño cuello color chocolate, me hace estremecer. Es una sensación dolorosa y oscura, una mezcla de hambre, sed y ganas de orinar. Este niño desprende un olor que ningún ser humano es capaz de imaginar. Es el olor de la pureza, la belleza y la vida. Los dientes me empiezan a doler de manera insoportable, intento no mirar la cabecita morena cuajada de ricillos minúsculos y la pequeña mano que oscila delante de mí. Miro a las estrellas y en ese momento suena el ruidito del móvil con un mensajito:
“Vuelve inmediatamente a tu casa. Aléjate de él !!!!!. Estoy cerca de ti, en Ciudad de México. Te visitaré pronto, y te explicaré muchas cosas. Besitos. J”
Sin mirarlo dejo caer entre sus manos un billete de 50 pesos, y literalmente desaparezco ante sus ojos agradecidos, a 20x, a la velocidad del miedo y del hambre de los vampiros.
continuará…
© J.G.




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joderrr
si fuese un vampiro no me podria controlar :s
jeje perosuerte k stava J por ali cercah ¿noo?
weno adiossssssssss
BSS
Felicitaciones LILITU,….escuchaste la sapientísima voz de J.,……..JAJAJAJAJA !!!!!!!!! Que bueno, te alejaste a tiempo de esa primera prueba de fuego: el que tu llamas el limpiabotillas. Felicitaciones,…….hazme caso empieza con una dietecilla de cangrejos, te sabrán a gloria. No te preocupes ya conseguirás una granja por allí, encontrarás de todo muchacho,……..No te asustes del colegio nuevo,….. ese Francés. Encontrarás compañeritos nuevos, solo que no te los bebas aún. Primero deberás elaborar un plan maestro,….y eso lleva su tiempo. piensa en cangrejos cerdos vacas conejos, no en limpiabotilllas.
Dile a J que te instruya …… y aprenderás a sobrevivir LIL,……Yo estoy ahora en plan de caza,….conocí a un hermoso mancebo ,…..Julien……Como soy algo artista haré un bello retrato de él, entretanto lo almorzaré despacio, degustando su hermoso perfume rubio, tiene una oiel que sabe a miel, a veces a duraznos,….no lo sé,….tiene una energía vital radiante compacta, para nada viscosa. Te aseguro que me servirá de alimento vivificador por un mes por lo menos. Estaremos a solas en el salón de dibujo y escultura de mi instituto, el estará allí posando lánguido y desnudo solo para mi,….habrá música,… si, posiblemente Debussy, quizás Liszt, o Chopín,….aún no me decido. Este sublime acto lo dedicaré a tí mi estimado LILITU.
A TU SALUD HERMANO.-
¿de que va este blog?
quiero comprobar que de veras eres un vampiro, porq no te tomas una foto con tus lindos colmillitos??
hola!!
impresionanrte como siempre tu historia
pero deo admitir k sigo sin creermelo del todo, y k estoy de acuerdo con Urbana azte una foto con tus colmillos…. si te la azes yno pareze un fotomontaje te creere y no pondre nunca mas en duda cuando comente k tu eres un vampiro OOK?
bueno asta otra
emi.loka@hotmail.com