
Ayyyyyyyy! – y llego al suelo.
El corazón casi se me sale del pecho. Había imaginado algo así como que caería más despacio y por eso no me haría daño, pero no, he caído a plomo. Sin embargo, en mis pies y piernas la sensación al contacto con el suelo ha sido como si saltase desde la altura de un escalón. Muy curioso esto del 20x. Estoy junto a los contenedores de basura, que huelen muy mal, como siempre, pero el olor me resulta distinto, no sé porqué. Entro en el parque, que ya está oscuro, la ciudad no tiene presupuesto para farolas en los parques, pero mi visión es extrañamente clara, noto que es de noche y apenas hay luz y sin embargo distingo cada detalle, cada pequeño movimiento de una rama, el estremecimiento de los cuerpecillos de los pájaros cuando paso bajo los arboles en los que duermen arracimados.
El hambre de vampiro me tortura. Escozor en la garganta, una punzada en el estómago, un dolor sordo en los genitales. Es algo horrible. Me dejo llevar por mi olfato que parece conducirme a algún sitio. Salgo de los caminos principales del parque y me interno en una espesura de setos y jardincillos. Mucho antes de llegar a su altura huelo el bulto sobre un banco de piedra, y mis ojos, como dotados de un zoom desconocido recorren el perfil de una silueta en posición fetal. Me siento en el banco, en el escaso espacio que queda junto a sus pies encogidos. Él no parece haberme oído llegar, ni sentarme a su lado, es un hombre joven, y noto en su olor que ha bebido mucha cerveza. Hace un minuto estaba muy nervioso, pero ahora, una calma sorprendente me invade. No lo entiendo, pero con la mayor naturalidad le pongo una mano sobre una pierna para que note mi presencia y le saludo en árabe. El hombre se incorpora apenas sorprendido, sus ojos, acostumbrados ya a la oscuridad me miran fijamente. Debe de tener unos 30 años, lleva una chilaba raída, unos vaqueros muy sucios, y las chancletas de plástico que hay bajo el banco. Tiene barba de diez días, y mi nuevo olfato recibe impresiones contradictorias. La primera su hedor a suciedad, a sudor, trazas de orina y excrementos, incluso huelo claramente restos de semen reseco en su vello púbico, pero tras eso, o mejor diría “dentro” de eso, como si lo otro fuese la perla y el núcleo la mota de arena que me interesa, detecto un dulzor delicioso, la esencia olorosa de ese hombre un poco borracho de cerveza speciale flag, un aroma úrico de pureza inmaculada.
Se sienta junto a mí y me pregunta que qué quiero. Le respondo que he venido a cenar. Y él dice que no tiene nada de comer, que le deje en paz. Entonces yo sonrío y noto cómo la boca de me desencaja, los arcos dentales amplían su curvatura, los dientes se alargan y los colmillos sobresalen de manera espantosa. Él abre los ojos desorbitadamente y sin poder apreciar el movimiento que hago salto a horcajadas sobre él y ya estoy con mi boca sobre su cuello, o más bien penetrando dentro de su cuello, pues el boquete que he hecho con dos dentelladas es tan grande que cabe casi mi cara. Mi lengua, que ahora es larga y afilada, se abre paso por tendones y músculos, lamiendo de las arterias desgarradas la sangre que fluye a borbotones, la mayor parte de la cual bebo de manera ansiosa.
No sé cuanto tiempo ha transcurrido. No sé canta sangre he bebido. Estoy sentado sobre el banco, derrengado y ahíto, como si acabara de masturbarme y hubiese tenido el orgasmo más agotador de mi vida. El cadáver del hombre está tendido sobre el banco, con la cabeza casi desprendida colgando. Hay una parte remota de mí que desea espantarse ante esa imagen tan horrible, pero mis ojos de vampiro ya ven las cosas de otra manera, y prevalece la apreciación estética de la posición del cadáver, muy hermosa, en su descoyuntado abandono a la muerte y la nada. Mis mandíbulas han vuelto a colocarse en su sitio. Tengo la cara, el pelo y todo perdido de sangre. Me preocupa especialmente el estado de mis queridas converse rosas que ahora parecen púrpura.
Corro entre los árboles, efectivamente al ritmo que veo pasar las cosas debo de desplazarme a una velocidad vertiginosa, tal y como me dijo J. Pero yo tengo la sensación de hacer footing nocturno a un ritmo de lo más relajado. El tiempo de los vampiros no parece ser el tiempo de los humanos, como no lo es su hambre, ni su ética, ni su estética.
Salgo del parque, veo los grandes contenedores verdes de basura y al fondo la fachada de mi edificio. Salto sobre uno de los pilares que sujetan la valla de hierro forjado del parque, y de manera asombrosa, de un solo impulso lateral brinco sobre uno de los contenedores, y de ahí, de un salto, ya estoy sobre la jardinera de la terraza de mi habitación, en la cuarta planta. Mola que te cagas.
Me quito la ropa ensangrentada, me meto en la ducha y pongo el agua muy caliente. Aunque es verano creo que mi sensación de la temperatura también ha cambiado. Luego enciendo el portátil, busco en el emule algunas pelis de vampiros para documentarme y me meto en el messenger a ver si está conectada Nerea.
continuará…
© j.g.




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eres muy bueno en esto de verdad tendrias que escribir un libro!!!!
y lo mejor de ties que eres un vampiro adolescente!!!
es muy subrealista e interesante!!!!
yocomo ves tengo 15 años, y tu con lo que cuentas revives mis iluciones de quizas algun dia poder ser una vmapiro!!!
:O
k way
mmm…. a riesgo de parecer pesà kiero conocerte!!!
no se si eres un vampiro o un humano con muxa imaginacion solo se k tu historia me facina
sin darme cuenta ya voy x el 4º capitulo, cuando me acabe de leer todos los k ay kerre mas y mas y maas!!!
conociendome entrare cada dia a esta pag web aber sia s subido un nuebo capitulo xD
bueno ya sabes agregame: emi.loka@hotmail.com
mi oferta aun esta en pie, aki tu donante de sangre xD